Generás leads, pero no tenés visibilidad real de qué pasa con ellos después.
Tu equipo trabaja mucho, pero los resultados no escalan al mismo ritmo.
Marketing y ventas conviven, pero no operan alineados.
El seguimiento depende más de personas que de procesos.
Tenés datos, CRMs y reportes, pero las decisiones siguen siendo reactivas.
Nadie puede explicar con certeza por qué unas oportunidades se pierden.